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Pisa fuerte sin perder la sonrisa

18.30 hs >> Me pongo “El vestido”, me pinto los labios de rojo y me planto mis nuevos zapatos de 15 cm de tacón. Salgo de casa con una sonrisa triunfal.

19.00 hs>> Llegan Aitor, Andrés y Pedro. Les doy dos besos mientras encojo y relajo mis deditos aprisionados dentro del zapato.

20.00 hs>> Tomamos cañas de bar en bar. Noto una molestia incómoda. Son mis piesssss.

20.30 hs>> Llegamos al bar nº4. Mi meta: conseguir un maldito taburete. Me siento.

21.15 hs >> -¿Qué quieres tomar?- Piesssss- Sólo puedo pensar en pies.

21.30hs>> Me arrastro hasta al baño cual alimaña del desierto. Me miro al espejo, ni rastro de mi sonrisa triunfante. Sólo piesssss.

22.00 hs>> Suena mi canción favorita. Me descalzo.

22.30 hs>>. Bailo sin parar LALALAAAA

Una voz me susurra – ¡Qué guapa estás cuando sonríes!

Es cierto que los zapatos de tacón estilizan ópticamente las piernas pero la pregunta que deberíamos hacernos es si esos zapatos alargan proporcionalmente nuestra sonrisa.

Al fin y al cabo, ¿para qué nos ponemos tacones? Para “crecer” unos cms, para que nuestras piernas se vean más largas, para parecer más esbeltas….En realidad, lo que estamos buscando al calzarnos esos zapatos es gustarnos a nosotras mismas y gustar también a los demás.

La ropa que llevamos juega un papel importante a la hora de transmitir una primera impresión y es una buena herramienta para reforzar nuestro potencial, pero si las prendas no van acompañadas de una buena actitud los efectos se minimizan. ¿Cuántas veces habéis visto por la calle a mujeres con zapatos de tacones kilométricos arrastrar los pies como un preso en penitencia? Está claro que su objetivo inicial fue resultar atractiva, pero curiosamente acaba consiguiendo el efecto contrario; transmitir inseguridad y falta de control.

Con este post no quiero declarar la guerra a los zapatos de tacón, ni mucho menos, lo que pretendo es que reflexionemos a la hora de comprar y escojamos prendas y complementos que nos favorezcan pero que al mismo tiempo nos hagan sentir cómodas y nos permitan ser nosotras mismas. Es así como comunicaremos a los demás esa satisfacción y seguridad de manera natural.

Para las que, como a mí, os cueste subiros en ellos aquí van algunos tips acompañados de zapatos y más zapatos para pisar con fuerza y la sonrisa puesta.

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