Mena Suvari in American Beauty, 1999

Flores Vs. Pullas

Hay slogans sobre nuestro cuerpo que forman parte de nuestra vida, frases crueles y malignas que ni se nos ocurriría decírselas a alguien que queremos. Ahora sí, no dudamos ni por un segundo en repetírnoslas a nosotras mismas una media de 20.000 veces, no vaya a ser que se nos olviden.

De nuestra boca salen joyitas del tipo: <<Estoy como una foca>>,  << Hoy me siento fea>>, <<No puedo salir de casa con esta cara>>, <<Tengo el culo fofo >> <<Odio mi pelo >>, <<No tengo tetas >>, <<Prefiero cocerme como un pollo antes que ponerme shorts con estas piernas llenas de celulitis>> …

Ahora hagamos un experimento: ¿Y si… en vez de una pulla, te pido que te eches una flor? Piensa en algo bonito sobre ti y cuéntatelo,  ¿qué pasa? CORTOCIRTUITOOOO!!!! Tu mente se queda en blanco, empiezas a ponerte nerviosa hasta que tímidamente consigues balbucear algo medio-bueno.

Tengo comprobado que cada vez que en un WORKSHOP de I feel Good hacemos un ejercicio sobre cualidades positivas el bloqueo es generalizado. ¿Sabes por qué? Porque no estamos acostumbradas a decirnos lo bueno, porque nos han enseñado que todo lo relacionado con nuestra imagen es aspiracional, el conformarse y apreciar lo que tenemos tal y como es, no forma parte del trato.

El machaque a nosotras mismas está asumido socialmente, es algo que compartimos, que decimos en voz alta sin cortarnos un pelo.

Foto: sara k byrne
Foto: sara k byrne

La cosa cambia si en un momento dado decides soltar: << Hoy estoy tremenda>>, <<Me encantan mis labios>>, <<Qué ojazos tengo>>, <<Este vestido me sienta de muerte>>… Entonces empiezan las miradas de aniquilamiento, los juicios del tipo <<Y esta…¿Quién se ha creído que es?>> y un largo etc de poner a caldo.

Está claro que tan perjudicial es para la autoestima el criticarse continuamente como el sólo regalarse piropos, lo suyo es intentar equilibrar un poquito la balanza. Tratarnos como si fuéramos nuestras propias colegas, siendo compasivas y flexibles, en vez de comportarnos como unas auténticas pérfidas.

Conocernos y Re-conocernos como lo que somos, lo bueno y lo no tan bueno, nos aproxima a estar un poquito más cerca de nosotras mismas.

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