Foto: Bridget Jones

Freelance Pijama Party

La alarma ya ha sonado una media de 6 veces (la opción posponer debería ser eliminada de los móviles) ¡Mierda! Me he dormido otra vez y ya son las 9… Me tengo que poner a currar ¡ya!

Me lavo cara en un segundo, me hago un moño deconstruido y me siento en mi silla de “oficina” ataviada con mi pijama estampado con ositos y las zapatillas de casa de borrego.

 Empiezo a responder emails con pereza, me repantigo en la silla con el culo bien abajo,- MMMM ¡Qué gusto!!! –RIIIIIINGGGGG- Jooderr!! ¿Justo me tienen que llamar ahora?

 La pereza me invade, cojo el teléfono a desgana, contesto de manera educada pero en mi voz se palpa el amodorramiento que llevo encima. Mis pensamientos sólo los ocupa mi amado nórdico: esponjoso, calentito y gustoso.

Son las 12.00 ¡Toca pausa! Me hago un té mientras me fumo un cigarro que acompaña mi apoltronamiento pijamil. Voy al baño, me miro en el espejo. No recuerdo si es martes o domingo.  En realidad me da igual, sólo quiero volverme a la cama.

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Esta historia la he vivido 100.000 veces, dejarme arrastrar por el ansia de ponerme a trabajar rápido en vez de dedicar tiempo a trabajar con buena actitud. Las que curráis desde casa, ya sabéis que esto es complicado… El saber separar los emails de las lavadoras requiere organización y fuerza de voluntad.

Por eso, aunque a priori parece una tontería, la rutina de ducharte, vestirte y arreglarte como si fueras a trabajar a la oficina ayuda a tener una actitud más proactiva y profesional cuando curras desde casa.

Foto_ Dailymail UK
Foto: Dailymail.co.uk

Aunque a veces no seamos conscientes de ello, la ropa que nos ponemos tiene la capacidad de potenciar o neutralizar nuestras cualidades. ¿Verdad que cuando nos disfrazamos, nos es más fácil adoptar la manera de actuar de nuestro personaje? Pues al vestirnos cada día ocurre exactamente lo mismo. Si escogemos como uniforme de trabajo el pijama, inevitablemente se nos contagiará la pasividad y la pereza que tenemos asociadas a esta prenda.

No es necesario que te pongas camisa blanca y traje de chaqueta si tú no sueles vestir así, simplemente escoge prendas que te pondrías para visitar a un cliente.

Dedicar media hora a reforzar tu “personaje” de emprendedora,  antes de empezar la jornada de trabajo, puede cambiar tus resultados de todo el día. Pruébalo!  😉

2 Comments

  1. !Me encanta! Es que realmente la tentación de quedarse en pijama a veces es enorme. Sobretodo cuándo sabes que no tienes ninguna visita prevista. !Que dura la vida de la emprendedora desde casa!

    1. Hola Federica! La verdad es que la tentación es difícil, yo me he dejado arrastras muchas veces y de repente te surge una visita o una reunión y te sientes fatal… La actitud ante el día cambia tantísimo sólo con ponerte unos vaqueros y un zapato de calle que merece la pena plantar cara a la pereza 😉

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